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13
Jul

Introducción a las metodologías ágiles

Hoy en día prácticamente todos los equipos de desarrollo de software dicen usar metodologías ágiles. En las sucesivas entregas detallaremos una serie de prácticas que hacen énfasis en crear un valor agregado para el cliente en función de necesidades y requerimientos dinámicos, es decir que cambian día a día.

Para empezar, conozcamos el modelo que antecede al paradigma de las metodologías ágiles, el “Modelo de cascada”.

Como podemos ver en la figura, este tradicional modelo consiste en una secuencia de pasos, en una única dirección de comienzo a fin. Para simplificar tomemos únicamente estas tres etapas para la producción y entrega de un software terminado. El diseño, el desarrollo propiamente dicho y el testeo.

En cada etapa, un grupo especializado de personas colabora en el proyecto y entrega el trabajo terminado al grupo de la siguiente etapa junto con un largo documento que explica qué es lo que hicieron y cómo se debería seguir.

Hay varios problemas que surgen con esta metodología:

  • Síndrome del teléfono descompuesto. Al trabajar en etapas, sin una unidad ni intención colaborativa interdisciplinaria, cada desarrollador interpreta las instrucciones de una manera distinta y luego de todo el proceso, el producto final que le llega al cliente puede no ser realmente el que se adapte a sus necesidades y que definió con el asesor funcional en un comienzo. Por lo tanto se han desperdiciado recursos y tiempo en un desarrollo inútil debido a la falta de comunicación.
  • Poca o nula reacción frente a un ambiente dinámico, de necesidades cambiantes. Supongamos que estamos a mitad de camino del desarrollo de un nuevo producto. En ese momento, nuestro principal competidor, lanza un producto similar en el mismo mercado. Uno estaría tentado a intentar innovar y diferenciarse de este nuevo desarrollo. Pero el estar a mitad de camino, y no tener posibilidad de volver unos pocos pasos hacia atrás, hace que o bien se descarta todo el proyecto y se replantea el diseño o bien se termina de desarrollar y se lanza al mercado un producto que bien puede pasar por plagio o ser inútil hasta una nueva actualización.

Hemos visto en pocas palabras tres grandes deficiencias (desperdicio de recursos, escasa comunicación y nula reacción al cambio) que tiene el modelo de la cascada y éstas servirán como base para explicar las bondades de las metodologías ágiles en próximas entregas.

Para terminar, las metodologías ágiles no son excluyentes del mundo de la programación o desarrollo de software. Podemos estar atentos a descubrir deficiencias en nuestros propios grupos de trabajo, donde se asignan una gran cantidad de tareas, dispuestas en etapas interminables a equipos aislados o incomunicados, que al sincronizar sus esfuerzos ven que lo han hecho individualmente no es compatible para formar un TODO funcional.

En esos casos debemos buscar la forma de acercar las partes, generando un medio de comunicación para lograr un ambiente colaborativo y eficiente.

La solución propuesta: Metodologías ágiles - Segunda entrega - El Manifiesto Ágil

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